A tiempo de restar importancia a la alegoría de arritmia pasajera, dirijo la necesidad de gestionar salida honrosa desde la última versión de mi mismo, con un brindis de freno en seco y matecito de manzanilla.
En ese delirio, cabe señalar la rabia contenida por la presión alta, que ni un lord puede proyectar vigencia de poca importancia para el suscrito corazón relator.
Sin perjuicio de lo expuesto, quepa reiterar la seguridad del síncope flamboyante y la muerte de lo escindido por la enfermedad principal.
A la mania...

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